Historias de Durmant
Cuenta la leyenda que cuatro valientes jóvenes se enfrentaron a la Diosa de la Oscuridad, se llamaban Jack, Leyna, Axel y Kayla. Esto es sólo una pequeña Historia de Durmant
Profecía de Zenda
Querido lector. Estése atento a la siguiente profecía. Deberá recordarla a lo largo de toda la historia, porque será una pieza clave en el destino de Durmant.
Profecía de Zenda
El legado del mal tiende a su fin.
Lucín, diosa de la luz, anunciará el apogeo de la batalla, lanzará su majestuoso rostro en el cielo y todos podremos contemplar su cabellera plateada.
El bien y el mal pronto lucharán en una batalla de la que solo uno saldrá vivo.
Cuatro jóvenes se enfrentarán a Okay, diosa de la oscuridad y solo contarán con sus corazones como arma. Serán débiles por separado, pero deberán unirse para poder vencer a la diosa. Deberán enfrentarse a su pasado, a su presente y a su futuro, pero no deben flaquear, porque si lo hacen, no podrán derrotarla.
Sus nacimientos serán anunciados por las diosas. Dos niñas de alta cuna, un niño nacido en el seno del pueblo y un niño nacido con una espada en la mano.
Depende de sus acciones el destino de Durmant.
Zenda
jueves, 6 de diciembre de 2012
CERRADO
miércoles, 8 de agosto de 2012
Capítulo 1
La sala estaba repleta de gente. Allí se encontraban los líderes de cada una de las razas que poblaban Durmant. Enanos, que necesitaban un cojín para poder ver por encima de la mesa, earendils, transformadas en humanas, aunque se podían apreciar escamas dispersas por su piel, ohtatyaros robustos y de piel canela, hadas que revoloteaban y tintineaban y elfos esbeltos y bellos con sus características orejas puntiagudas. Parloteaban entre ellos, llenos de emoción, esperando a las únicas personas que faltaban en la sala, las únicas dos personas que tenían derecho a sentarse en las altos sillones de roble.
-La razón por la que hoy estamos todos aquí, no es otra que la esperanza.-los líderes se miraron unos a otros confundidos-La esperanza de que todo esto acabe. El miedo y el mal que se ciernen sobre Durmant llegan a su fin. La profecía está a punto de cumplirse-todos los presentes ahogaron gritos de sorpresa esperando que Philippe de Vontatassya continuara explicándoles-Todos habéis estado informados durante estos dieciocho años de las investigaciones que La Fortaleza ha efectuado. A cargo de ellas ha estado durante todo este tiempo, Ámatis-dijo señalando a la anciana situada a su lado-Como sabréis, Ámatis era la consejera, hechicera y sacerdotisa real antes del Golpe Monárquico de Zarón. Hace años un sabio llamado Zenda profetizó la caída del rey William a manos de un familiar que estaba influenciado por la Diosa de la oscuridad, nadie le creyó, nadie escuchó las palabras de un viejo chalado. Años más tarde, Zenda profetizó la llegada de cuatro jóvenes que vencerían a Okay y a su siervo mortal. Después de la traición de Zarón, se descubrió que había estado jugando con magia negra y que había contactado con la Diosa. Entre las gentes corrió el pánico y muchos de ellos vieron el final de Durmant. Pero otros mantuvieron la esperanza en la segunda profecía. Cuatro jóvenes, cuatro salvadores, cuatro elegidos, dos de alta cuna, un guerrero y uno nacido en el seno del pueblo. Magia y lucha unidas en cuatro cuerpos. Solo ellos podrán vencer a la Diosa. Y, por fin, tras dieciocho años de búsqueda, hemos encontrado a uno de ellos-Los líderes comenzaron a murmurar entre ellos.
-¿Y cómo solo uno de los Elegidos va a poder ayudarnos?-dijo Ellak, jefe del pueblo Ohtatyaro-necesitamos cuatro jóvenes, uno solo no nos sirve para nada-el resto afirmó el razonamiento de Ellak.
-Calmaos, calmaos-dijo el Duque de Vontatassya-lo sabemos. Pero él nos llevará hasta los demás. Su destino es reunirse y salvarnos. Si encontramos a uno, los acabaremos encontrando a todos.
-¿Y quién es? ¿Dónde se encuentra? ¿Cuál de los cuatro es?-dijo Tári, reina de los elfos. En ese momento, Ámatis se levantó de su asiento y miró a cada uno de los presentes con sus ojos violetas.
-Yo iré en su búsqueda.
-Ámatis, sé razonable-dijo Tári-estas entrada en años, tus huesos no son los que eran, tu poder se debilita cada vez más, puedo sentirlo.
-Tári, iré yo. Conozco al chico desde que nació. Sé lo que tengo que hacer. Sé cómo cuidar de él. Mientras esté fuera, dejó al resto de hechiceros de La Fortaleza a cargo de todos los documentos, fórmulas y métodos para encontrar al resto de Elegidos. Me enviaran el paradero de los demás en cuanto los encuentren. Mientras tanto, partiré mañana al amanecer hacia Soldiar, iré sola. Allí se haya el Elegido. Junto a él viajaré hasta Rócktera.
-¡Pero eso es un suicidio!-dijo Ear, líder del pueblo Earendil, las criaturas acuáticas-no podéis ir al ducado Mancini, es el más fiel sirviente de Zarón, si os reconocen y descubren quien es el chico, estaréis muertos.
-No, tengo que ir, allí nos ocultaran miembros de La Fortaleza. Pero debemos ir, hay que recoger algunas cosas de allí y debo ser yo quien vaya. Después de Rócktera, partiremos hacia Córtiga. Allí el Elegido será entrenado en la espada, el arco y la magia por Narteo, Kílian y yo misma. Cuando complete su aprendizaje podrá venir aquí para unirse al ejército de La Fortaleza. No os estoy pidiendo una aprobación, lo haré de todos modos, solo quería manteneros informados como llevamos haciendo dieciocho años-Ámatis comenzó a caminar hacia la terraza.
-Ya lo habéis oído. Debéis tener paciencia. El final de la oscuridad está cerca, pronto volverá a brillar la luz sobre Durmant.-Todos los líderes salieron de la sala murmurando sobre la decisión que había tomado Ámatis. Philippe se acercó a Ámatis, que se encontraba en la terraza, apoyada sobre la balaustrada, observando el crepúsculo.
-¿Crees qué lograremos encontrarlos a todos?-preguntó ella sin girarse.
-Por supuesto. Hemos trabajado mucho y tenemos que seguir haciéndolo. Pero al final lograremos reunirlos y vencer a Okay, estoy seguro.
-Primero tenemos que encontrar la forma de que él se venga de viaje conmigo, y te aseguro que es muy difícil de convencer.
-Es joven, querrá salir a ver mundo.
-Sí, pero recuerda que es nieto de Saúl. Es un tozudo, igual que su abuelo e igual que su madre. Será difícil convencerlos a ambos. Por no olvidar que John no permitirá que después de tantos años me lleve al chico.
-Cuando reinaba William, pasaste por situaciones más difíciles que esta, y las superaste. Sé que puedes hacerlo.
-Que las diosas te oigan…